viernes, 16 de marzo de 2012

La reina de la fiesta...


Querida familia, como todos saben, a lo largo de estos veinti* años he tenido que afrontar un grave problema con las drogas: no saber tomármelas...
No recuerdo cómo empezó. En mi memoria sólo habita la borrosa imagen en repetidos escenarios a lo largo de mi frustrante infancia-adolescencia-juventud durante dolorosos inviernos de gripe y malestar. La mano monstruosa acercándose a mi boca.
Hoy, después de mucho tiempo, muchos países, muchas casas (y sobretodo muchas fiestas), he conseguido lo que todos pensaron que era imposible: Tragarme la pastilla. 
Después de una semana de continuas fiestas de bienvenida, turismo, fiestas, clases y algunas fiestas, el frío empezó a golpear la puerta de los bares buscándome. Y me encontró. Así que después de que el médico coreano me declarara culpable, me mandó a casa con una bolsa llena de pastillas y con estrictas instrucciones de hacer reposo y no salir para nada más que, por supuesto, ir a clase... "Porque para eso estás aquí, y los estudios son lo más importante, verdad?? Debes ir a clase aunque te estés muriendo, aunque te estés revolcando, DEBES IR A CLASE!" (Con voz de ultratumba). 
Debo ir a clase.
Pero ya es fin de semana... Y esta vez no seré la reina de la fiesta.
Sarna con gusto...




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jueves, 1 de marzo de 2012

El tamaño no importa.

La primera impresión fue malísima. Más que quedármela quería prenderla fuego. No habían muchas más opciones que pagar y joderse o dormir debajo de un puente. Es decir, había que pagar y joderse. Pero después la cosa cambió; la miré, me miró, nos miramos. Me guiñó  un ojo, le metí mano. Y después vino el amor. Las noches calentitas con su suelo de madera ardiente. Las duchas apretada contra la pared entre el báter y la pileta. Las cálidas buenas noches de los chinos de al lado. No sé cómo pasó, pero hoy me ofrecieron una más grande y dije que no. 
A veces el tamaño no importa.